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01 de febrero de 2010 Diario de Navarra
EL anuncio de la venta de Saab parece ser el primer acuerdo que General Motors consigue desde que sus problemas económicos se agravaron en el 2008. Pero a la vista de su reciente historial, el comprador Spyker no podrá respirar tranquilo hasta que el acuerdo se cierre en febrero.
Esta es la segunda vez en pocos meses que General Motors (GM) anuncia la venta de Saab. La primera vez que GM "vendió" el fabricante sueco fue en junio del 2009.
Entonces, GM dijo que había vendido Saab a otra marca sueca, Koenigsegg, un productor de vehículos deportivos de lujo casi desconocido para el público general, que sólo emplea 45 personas y no produce más de 20 automóviles al año.
Pero en noviembre, los directivos de GM anunciaron que Koenigsegg había cancelado la venta y que no quedaba otra solución que cerrar la histórica marca sueca. Nadie ofreció verdaderas razones del fracaso del acuerdo que contemplaba la inyección de centenares de millones de euros por parte del Gobierno sueco.
Retrasos en los acuerdos
GM dijo que estaba decepcionado y sólo Koenigsegg argumentó de forma vaga que los retrasos para cerrar el acuerdo habían causado "riesgos e inseguridades" que les impedían ejecutar con éxito el nuevo plan de negocios para Saab.
La cancelación de la venta fue un duro golpe para los trabajadores suecos, pero tampoco dejó a nadie con la boca abierta. Quizás porque los que se podían sorprender todavía no habían salido de su asombro con la cancelación del acuerdo para que Magna se hiciese con el control de Opel.
La venta de la joya de la corona de General Motors había sido duramente negociada durante meses por el equipo del anterior consejero delegado de GM, Fritz Henderson, con las autoridades europeas y el fabricante canadiense de componentes Magna.
Con la multitud de piezas en su lugar, el 4 de noviembre el consejo de administración de GM decidió cancelar el acuerdo para enfado del principal afectado, el Gobierno alemán, que había proporcionado centenares de millones de euros a la operación para garantizar la supervivencia de la marca.
La decisión fue tomada por el presidente del consejo de administración de GM, Ed Whitacre, contra la opinión de Henderson. Precisamente el martes, Whitacre anunció que a partir de ahora ocupará de forma permanente el puesto de consejero delegado que había asumido de forma temporal tras la salida de Henderson.
Gerenal Motos justificó la cancelación de la venta de Opel por la mejora de la situación del sector y la empresa desde que decidió poner a la venta a la marca germana.
Pero las idas y venidas con Saab y Opel no han sido las únicas que ha protagonizado GM en los últimos meses. En junio de 2009 también llegó a un acuerdo para la venta de la marca Saturn a Penske Automotive Group, el segundo mayor distribuidor de automóviles del mundo.
De nuevo, pocos meses después, el 30 de septiembre y el mismo día previsto para el cierre de la operación, Penske dijo que finalmente no adquiriría Saturn, lo que provocaría el cierre de 340 concesionarios y la pérdida de más de 13.000 puestos de trabajo.
En esta ocasión, la razón esgrimida por Penske fue que un fabricante de automóviles, que no identificó, se negó a proveer vehículos para su venta a través de la red de concesionarios de Saturn, lo que le impedía cerrar el acuerdo.
Hay una más. GM también ha puesto a la venta la marca de todoterrenos Hummer. Y ha acordado su venta a la empresa china Tengzhong Heavy Industrial Machinery. El problema es que la venta todavía no se ha cerrado, esta vez porque las autoridades chinas no han aprobado la operación.
Desde que Whitacre se deshizo de Henderson en diciembre del 2009, el directivo ha repetido de forma categórica que GM cerraría Saab y muchos han señalado que el antiguo presidente de AT&T teme que empresas chinas o rusas se hagan con tecnología para competir contra GM.
Con estos antecedentes es difícil que Victor Muller, el propietario de Spyker, dé por seguro un acuerdo que Whitacre nunca se ha mostrado deseoso de cerrar.
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